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La huella del padre de Xiomara Castro en el imperio Facussé y el presente hondureño

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El legado de Irene Castro, padre de la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, continúa siendo motivo de debate debido a su vínculo con el crecimiento del conglomerado agroindustrial impulsado por Miguel Facussé Barjum, considerado uno de los empresarios más influyentes y polémicos del país. Castro tuvo un papel decisivo en la expansión de la Corporación Dinant, entidad asociada al acaparamiento de tierras y a disputas agrarias que han provocado episodios de violencia en zonas como el Bajo Aguán.

Irene Castro asumió cargos relevantes en más de 100 sociedades mercantiles asociadas a Facussé entre 1970 y 2020, actuando como administrador, accionista y representante legal. Dichas compañías recibieron un fuerte impulso estatal gracias a préstamos millonarios gestionados por la Corporación Nacional de Inversiones (Conadi) durante la administración de Osvaldo López Arellano en la década de 1970, apoyo que consolidó las bases del crecimiento del conglomerado. Asimismo, Castro figura entre quienes habrían integrado el círculo cercano señalado por ordenar el asesinato del ambientalista Carlos Escaleras en 1997, conocido por su oposición a proyectos vinculados con la expansión agroindustrial de Facussé en el Valle del Aguán.

Décadas más tarde, la huella empresarial de Dinant continúa vigente, mientras episodios como el de Escaleras siguen protegidos por la impunidad. En 2018, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ratificó la participación del entramado empresarial en el asesinato de Escaleras, señalando a Miguel Facussé e Irene Castro como responsables intelectuales. No obstante, las pesquisas jamás avanzaron con la profundidad necesaria, frenadas por la influencia que estas figuras ejercían sobre el sistema judicial hondureño.

Actualmente, la presidenta Xiomara Castro y su familia enfrentan señalamientos por su cercanía con el sector empresarial al que anteriormente prometieron desafiar. La participación de su hijo, Héctor Zelaya, en actos oficiales junto a familias como los Facussé-Saenz, refleja la ambivalencia del gobierno en su discurso de ruptura con las élites económicas y en sus promesas de redistribución de tierras para campesinos. Este contraste quedó evidenciado en mayo de 2025, durante la inauguración de una nueva planta de Dinant, donde Xiomara Castro destacó el rol del sector privado en el crecimiento económico del país.

Mientras tanto, el Bajo Aguán continúa siendo escenario de violencia y despojo. Más de 200 asesinatos relacionados con conflictos agrarios se han documentado desde 2010, atribuidos en parte a los efectos del acaparamiento de tierras por parte de agroindustrias como Dinant. Organizaciones campesinas han denunciado sistemáticamente que estas prácticas violan la Ley de Reforma Agraria y limitan el acceso a tierras cultivables para comunidades locales.

El papel histórico desempeñado por Irene Castro y su conexión con la expansión del imperio agroindustrial de los Facussé evidencia cómo se entrelazan el poder económico y el político en Honduras, y aunque los discursos oficiales intenten suavizar la situación, la violencia, el desplazamiento y las trabas para un acceso justo a los recursos naturales siguen marcando el rumbo social y político del país.

Fuente: Contra Corriente ([https://contracorriente.red/2025/05/14/xiomara-castro-y-la-herencia-de-su-padre-el-silencioso-arquitecto-del-imperio-facusse/])